jueves, 30 de abril de 2009
Reprobación del Papa
Me da pena que hayan sido malinterpretadas las palabras de Benedicto XVI. Que seamos tantos los católicos que en esencia no lo somos. Y no lo somos porque no acabamos de comprender.
Por qué en lugar de criticar sus palabras y quedarnos en el hecho del uso o no de profilácticos no intentamos profundizar en ¿Por qué la solución pasa por que se tengan que utilizar?, Quizá, ¿Por que son muchos y eso crea muchos problemas?....
¿Por qué no lo contemplamos a nivel individual? ¿No serían las consecuencias de su falta de uso más positivas para el hombre?:¿La fidelidad por ejemplo?
¿Que es más dificil educar que regalar profilácticos? Creo que si. Para mí, el Papa, solo señala el camino para que el hombre sea más feliz.
Por otro lado, la Iglesia no deja solos a los que sufren, ni en Africa ni en España. Cuántos de los problemas del Estado los soluciona Cáritas, los comedores de centros religiosos, la Iglesia? A mí, me da que pensar.... por eso transcribo a continuación lo que de verdad dijo el Papa sobre el SIDA:
Pregunta: Santidad, entre los muchos males que afligen a África, está en particular el de la difusión del Sida. La postura de la Iglesia católica sobre el modo de luchar contra él es considerada a menudo no realista ni eficaz. ¿Usted afrontará este tema, durante el viaje?
Benedicto XVI: Yo diría lo contrario: pienso que la realidad más eficiente, más presente en el frente de la lucha contra el Sida es precisamente la Iglesia Católica, con sus movimientos, con sus diversas realidades. Pienso en la comunidad de San Egidio que hace tanto, visible e invisiblemente, en la lucha contra el Sida, en los Camilos, en todas las monjas que están a disposición de los enfermos...
Diría que no se puede superar el problema del Sida sólo con eslóganes publicitarios. Si no está el alma, si no se ayuda a los africanos, no se puede solucionar este flagelo sólo distribuyendo profilácticos: al contrario, existe el riesgo de aumentar el problema.
La solución puede encontrarse sólo en un doble empeño: el primero, una humanización de la sexualidad, es decir, una renovación espiritual y humano que traiga consigo una nueva forma de comportarse uno con el otro, y segundo, una verdadera amistad también y sobre todo hacia las personas que sufren, la disponibilidad incluso con sacrificios, con renuncias personales, a estar con los que sufren. Y estos son factores que ayudan y que traen progresos visibles. Por tanto, diría, esta doble fuerza nuestra de renovar al hombre interiormente, de dar fuerza espiritual y humana para un comportamiento justo hacia el propio cuerpo y hacia el prójimo, y esta capacidad de sufrir con los que sufren, de permanecer en los momentos de prueba.
Me parece que ésta es la respuesta correcta, y que la Iglesia hace esto y ofrece así una contribución grandísima e importante. Agradecemos a todos los que lo hacen posible.
miércoles, 29 de abril de 2009
El Alpinista
Cuentan que un alpinista, desesperado por conquistar el Himalaya, el pico nevado más alto del mundo, inició su travesía después de años de preparación.
Empezó a subir y tras muchas horas de ascenso decidió seguir subiendo decidido a llegar hasta la cima. La noche cayó en la altura de la montaña, ya no se podía ver absolutamente nada. Todo era negro no había luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes.
Subiendo por un acantilado, a sólo 100 metros de la cima, se resbaló y se desplomó por los aires... caía a una velocidad vertiginosa, sólo podía ver veloces manchas más oscuras que pasaban en la misma oscuridad y la terrible sensación de ser succionado por la gravedad.
Seguía cayendo... y en esos angustiantes momentos, le pasaron por su mente todos los gratos y no tan gratos momentos de su vida... él pensaba que iba a morir, sin embargo, de repente sintió un fuerte tirón que casi lo partió en dos...
Si. Como todo alpinista experimentado, había clavado estacas de seguridad con candados a una larguísima soga que lo sostenía por la cintura.
En esos momentos de quietud, suspendido por los aires, atemorizado, gritó: "Ayúdame Dios mío".
Él le contestó: "¿Qué quieres que haga?"...
"Sálvame" replicó el alpinista. "
"¿Realmente crees que te puedo salvar?"...
"Por supuesto Señor", contestó.
Después de una ligera pausa la voz respondió: "; Entonces corta la cuerda que te sostiene"...
Hubo un momento de silencio y quietud... y el alpinista se aferró más a la cuerda y reflexionó... Siempre supe que lo de Dios no era cierto, llevo años escalando montañas y lo que he aprendido en todo este tiempo es que nunca uno debe desprenderse de la cuerda que nos esta salvando la vida, esta cuerda es lo único real que tengo y no voy a dejarla por nada.
Cuenta el equipo de rescate que al día siguiente encontraron colgado a un alpinista muerto congelado, agarrado con fuerza con las manos a una cuerda... A solo un metro del suelo...
Me pregunto por qué razón solemos pensar que la cuerda es lo único real.....
martes, 28 de abril de 2009
Dia de la madre
Creo que cualquier día es bueno para que tengamos un detalle con nuestra madre.
Además de eso, hoy pienso en las madres que se han dedicado a cuidar a su hijos pequeños, su hogar, a los demás y llegado el momento que ellas creen adecuado para incorporarse a la vida laboral, la sociedad no les responde y les piden referencias... como si no hubieran trabajado..... como si no tuvieran experiencia, conocimiento y sentido del esfuerzo.
A estas alturas del S.XXI y todavía no somos capaces de reconocer que la responsabilidad, el trabajo bien hecho y el saber hacer, no es monopolio de "profesionales" que trabajan fuera de casa. Como si nos restáramos libertad y nos exigiéramos hacer todos lo mismo, francamente no lo entiendo.
Por eso me gusta este anuncio en el que el hijo se pone en su lugar. Y pregunta al "profesional" si él tiene referencias... Si es capaz de trabajar dentro y fuera de su persona...
lunes, 27 de abril de 2009
Cartas del diablo a su sobrino....XIV
Mi querido Orugario:
Lo más alarmante de tu último informe sobre el paciente es que no está tomando ninguna de aquellas confiadas resoluciones que señalaron su conversión original. Ya no hay espléndidas promesas de perpetua virtud, deduzco; ¡ni siquiera la expectativa de una concesión de la "gracia" para toda la vida, sino sólo una esperanza de que se le dé el alimento diario y horario para enfrentarse con las diarias y horarias tentaciones! Esto es muy malo.
Sólo veo una cosa que hacer, por el momento. Tu paciente se ha hecho humilde: ¿le has llamado la atención sobre este hecho? Todas las virtudes son menos formidables para nosotros una vez que el hombre es consciente de que las tiene, pero esto es particularmente cierto de la humildad. Cógele en el momento en que sea realmente pobre de espíritu, y métele de contrabando en la cabeza la gratificadora reflexión: "¡Caramba, estoy siendo humilde!", y casi inmediatamente el orgullo —orgullo de su humildad— aparecerá. Si se percata de este peligro y trata de ahogar esta nueva forma de orgullo, hazle sentirse orgulloso de su intento, y así tantas veces como te plazca. Pero no intentes esto durante demasiado tiempo, no vayas a despertar su sentido del humor y de las proporciones, en cuyo caso simplemente se reirá de ti y se irá a la cama.
Pero hay otras formas aprovechables de fijar su atención en la virtud de la humildad. Con esta virtud, como con todas las demás, nuestro Enemigo quiere apartar la atención del hombre de sí mismo y dirigirla hacia Él, y hacia los vecinos del hombre. Todo el abatimiento y el autoodio están diseñados, a la larga, sólo para este fin; a menos que alcancen este fin, nos hacen poco, daño, e incluso pueden beneficiarnos si mantienen al hombre preocupado consigo mismo; sobre todo, su autodesprecio puede convertirse en el punto de partida del desprecio a los demás y, por tanto, del pesimismo, del cinismo y de la crueldad.
En consecuencia, debes ocultarle al paciente la verdadera finalidad de la humildad. Déjale pensar que es, no olvido de sí mismo, sino una especie de opinión (de hecho, una mala opinión) acerca de sus propios talentos y carácter. Algún talento, supongo, tendrá realmente. Fija en su mente la idea de que la humildad consiste en tratar de creer que esos talentos son menos valiosos de lo que él cree que son. Sin duda son de hecho menos valiosos de lo que él cree, pero no es ésa la cuestión. Lo mejor es hacerle valorar una opinión por alguna cualidad diferente de la verdad, introduciendo así un elemento de deshonestidad y simulación en el corazón de lo que, de otro modo, amenaza con convertirse en una virtud. Por este método, a miles de humanos se les ha hecho pensar que la humildad significa mujeres bonitas tratando de creer que son feas y hombres inteligentes tratando de creer que son tontos. Y puesto que lo que están tratando de creer puede ser, en algunos casos, manifiestamente absurdo, no pueden conseguir creerlo, y tenemos la ocasión de mantener su mente dando continuamente vueltas alrededor de sí mismos, en un esfuerzo por lograr lo imposible. Para anticiparnos a la estrategia del Enemigo, debemos considerar sus propósitos. El Enemigo quiere conducir al hombre a un estado de ánimo en el que podría diseñar la mejor catedral del mundo, y saber que es la mejor, y alegrarse de ello, sin estar más (o menos) o de otra manera contento de haberlo hecho él que si lo hubiese hecho otro. El Enemigo quiere, finalmente, que esté tan libre de cualquier prejuicio a su propio favor que pueda alegrarse de sus propios talentos tan franca y agradecidamente como de los talentos de su prójimo... o de un amanecer, un elefante, o una catarata. Quiere que cada hombre, a la larga, sea capaz de reconocer a todas las criaturas (incluso a sí mismo) como cosas gloriosas y excelentes. Él quiere matar su amor propio animal tan pronto como sea posible; pero Su política a largo plazo es, me temo, devolverles una nueva especie de amor propio: una caridad y gratitud a todos los seres, incluidos ellos mismos; cuando hayan aprendido realmente a amar a sus prójimos como a sí mismos, les será permitido amarse a sí mismos como a sus prójimos. Porque nunca debemos olvidar el que es el rasgo más repelente e inexplicable de nuestro Enemigo: Él realmente ama a los bípedos sin pelo que Él ha creado, y siempre les devuelve con Su mano derecha lo que les ha quitado con la izquierda.
Todo su esfuerzo, en consecuencia, tenderá a apartar totalmente del pensamiento del hombre el tema de su propio valor. Preferiría que el hombre se considerase un gran arquitecto o un gran poeta y luego se olvidase de ello, que dedicase mucho tiempo y esfuerzo a tratar de considerarse uno malo. Tus esfuerzos por inculcar al paciente o vanagloria o falsa modestia serán combatidos consecuentemente, por parte del Enemigo, con el obvio recordatorio de que al hombre no se le suele pedir que tenga opinión alguna de sus propios talentos, ya que muy bien puede seguir mejorándolos cuanto pueda sin decidir su preciso lugar en el templo de la Fama. Debes tratar, a cualquier costo, de excluir este recordatorio de la conciencia del paciente. El Enemigo tratará también de hacer real en la mente del paciente una doctrina que todos ellos profesan, pero que les resulta difícil introducir en sus sentimientos: la doctrina de que ellos no se crearon a sí mismos, de que sus talentos les fueron dados, y de que también podrían sentirse orgullosos del color de su pelo. Pero siempre, y por todos los medios, el propósito del Enemigo será apartar el pensamiento del paciente de tales cuestiones, y el tuyo consistirá en fijarlo en ellas. Ni siquiera quiere el Enemigo que piense demasiado en sus pecados: una vez que está arrepentido, cuanto antes vuelva el hombre su atención hacia afuera, más complacido se siente el Enemigo.
Tu cariñoso tío,
ESCRUTOPO
Da que pensar.... o no?
Llenando el cántaro
Cuentan que una vez un hombre envió a su joven hijo a llenar un cántaro al río, y le dijo que volviera lo antes posible. El joven obedeció y fué hacia el río mientras su padre le observaba de lejos.
Entonces el hombre vió a su hijo poniendo el cántaro debajo una cascada, y la fuerza del agua era tal y la cantidad tan grande que no entraba el agua al cántaro pues era de cuello delgado.
Cuando el hijo llegó con el cántaro había roto el cuello del mismo por el constante golpear y la fuerza del agua, esto además provocó que el agua llegara turbia y sucia.
El padre preguntó entonces: "¿Por qué no simplemente sumergiste el cántaro en el río? No veías que el agua de la cascada era demasiada para el cuello del cántaro?".
El hijo constestó: "Si, pero es que quería llenarlo lo más rápido posible".
Muchas veces en nuestras vidas tratamos de "llenarnos" a nuestro tiempo en un mundo acelerado y convulsionado. Dios conoce nuestra capacidad, y sabe que si hacemos las cosas como nosotros queremos podemos hacernos daño pues no estamos capacitados para hacerlo en ese momento, por eso logramos las cosas a medias y el agua que conseguimos no es pura ni cristalina, sino turbia.
Queremos tener todo "ya" y en el proceso muchas veces nos lastimamos por no dejar que Dios nos sumerja poco a poco en la corriente calmada del río.
¿Sabes? Dios conoce nuestra capacidad, no queramos hacer las cosas en nuestro momento, pues Él desea llenar nuestro cántaro hasta el tope, pero en SU momento y según NUESTRA capacidad y preparación.
domingo, 26 de abril de 2009
Afilar el hacha
Dos hombres se dedicaron un dia entero a cortar leña.
Uno de ellos trabajo sin detenerse a descansar, y juntó una pila de leños bastante grande.
El otro lo hizo durante lapsos de 50 minutos en los que descansaba.
Al acabar la jornada tenia una pila de leños mucho mayor.
- Como pudiste cortar tanta leña? - le pregunto el hombre que trabajó si descansar.
Esta fue la respuesta: mientras descansaba, afilaba el hacha.
viernes, 24 de abril de 2009
Aguanta un poco más.....
Se cuenta que una vez en Inglaterra, existía una pareja que gustaba de visitar las pequeñas tiendas del centro de Londres. Una de esas tiendas era una en donde vendían vajillas antiguas.
En una de sus visitas vieron una hermosa tacita. “¿Me permite ver esa taza?” Preguntó la señora, “¡nunca he visto nada tan fino como eso!” En cuanto tuvo en sus manos la taza, escuchó que la tacita comenzó a hablar.
- Usted no entiende – Yo no siempre he sido esta taza que usted esta sosteniendo. Hace mucho tiempo yo era solo un montón de barro. Mi creador me tomo entre sus manos y me golpeó y me amoldó cariñosamente.
Luego llegó el momento en que me desesperé y le grité: “Por favor”... Ya déjame en paz... sólo me sonrió y me dijo: ...”Aguanta un poco más, todavía no es tiempo.”
Después me puso en un horno. Nunca había sentido tanto calor... Me pregunté por qué querría quemarme, así que toqué la puerta del horno.
A través de la ventana del horno pude leer sus labios que me decían: “Aguanta un poco más, todavía no es tiempo...”
Cuando se abrió la puerta, me tomó y me puso en una repisa para que me enfriara.
“Así está mucho mejor”.. me dije a mi misma, pero apenas me había refrescado, cuando ya me estaba cepillando y pintando. El olor a la pintura era horrible...”Sentía que me ahogaría”.....”Por favor detente...” le gritaba; pero él movía la cabeza haciendo un gesto negativo y decía: “Aguanta un poco más, todavía no es tiempo...”
Al fin dejó de pintarme; pero, esta vez me tomó y me metió nuevamente en otro horno... No era un horno como el primero; sino que era mucho más caliente...
Ahora sí estaba segura que me sofocaría... Le rogué, y le imploré que me sacara...
Grité, lloré; pero él sólo me miraba diciendo “Aguanta un poco más, todavía no es tiempo”
En ese momento me di cuenta que no había esperanza... Nunca lograría sobrevivir a ese horno... Justo cuando estaba a punto de darme por vencida se abrió la puerta y me tomó cariñosamente. Me puso en una repisa que era aun más alta que la primera. Allí me dejó un momento para que me refrescara.
Después de una hora de haber salido del segundo horno, me dio un espejo y me dijo: “Mírate” “¡Esta eres tú!”. ¡Yo no podía creerlo! ¡Esa no podía ser yo! Lo que veía era hermoso.
Me dijo: “Yo sé que te dolió haber sido golpeada y amoldada por mis manos; pero si te hubiera dejado como estabas, te hubieras secado. Sé que te causó mucho calor y dolor estar en el primer horno, pero de no haberte puesto allí, seguramente te hubieras estrellado.
También sé que los gases de la pintura te provocaron muchas molestias, pero de no haberte pintado tu vida no tendría color. Y si no te hubiera puesto en el segundo horno, no hubieras sobrevivido mucho tiempo, porque tu dureza no habría sido la suficiente para que subsistieras.
¡”Ahora tú eres un producto terminado!” “¡Eres lo que imaginé cuando te comencé a formar!”.
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Por cierto, los cuentos de esta semana están sacados de http://www.geocities.com/cajasdecolores/cuentos por si quereis leer o escoger más.
jueves, 23 de abril de 2009
El hombre sin rostro
Años atrás, un hombre muy trabajador decide llevar a su familia desde New York hasta Australia, en busca de una mejor oportunidad de ingresos.
Los de la familia eran dos jóvenes muy apuestos, uno de ellos pretendía ser trapecista en un circo y el otro quería ser actor. Este ultimo, mientras esperaba una oportunidad, trabajaba en los puertos locales situados en las peores zonas de la ciudad.
Una noche de regreso a casa, el joven fue asaltado por 5 bandidos. El se resistió a entregar su dinero y fue agredido hasta deformarlo, le desgarraron el rostro, lo golpearon brutalmente por todo su cuerpo. Cuando finalmente fue encontrado por la policía tirado en la calle, lo consideraron muerto y llamaron a la funeraria.
En el trayecto un policía pudo ver que el joven hacia un intento por respirar y fue llevado de inmediato al hospital de emergencias mas cercano.
Fue horrible la impresión recibida por el equipo médico al verlo y constatar que aquel joven ya no tenia un rostro. Sus ojos estaban desgarrados, su cráneo, piernas y brazos fracturados, su nariz estaba literalmente perdida en su cara, todos sus dientes completamente partidos y su mandíbula desprendida.
Ahora se tenia que trabajar por salvar su vida, permaneció cerca de un año en el hospital y cuando salió su cuerpo estaba recuperado, pero su rostro era repulsivo de ver. Ya no era aquel joven guapo al que todos admiraban.
Cuando empezó a buscar trabajo, siempre era rechazado por todos por su apariencia física. Un empresario le sugirió que participara en un espectáculo de circo, su nombre seria:“ El Hombre Sin Rostro “
El ejerció este trabajo durante un tiempo, pero seguía sintiendo el rechazo de las personas, nadie quería ser visto con él, llego a pensar en la muerte, lucho con esta situación por casi 5 años.
Un día caminando entró a una Iglesia, pensando que allí podía alcanzar algún alivio. Vió a un sacerdote haciendo oración y él entonces inclino su cuerpo y también se puso a rezar.
El sacerdote al verlo, lo levantó y lo llevó a otro lugar para conversar. Estaba tan impresionado que se comprometió a hacer todo lo posible por ayudarlo a recuperar su dignidad y su vida.
El joven comenzó a asistir a la iglesia con frecuencia, siempre agradecía y pedía a Dios que le diera su paz espiritual y la gracia de ser un mejor hombre día a día.
Después de un tiempo, el sacerdote que lo ayudó, por medio de influencias personales logro conseguir los servicios médicos del mejor cirujano estético de Australia y sin coste alguno.
El cirujano estaba impresionado con el joven por todo lo acontecido en su vida, el era una gran muestra de positivismo y amor. La cirugía fue un milagro, se dispuso para el los mejores servicios médicos, el joven empezó a cumplir todas las promesas hechas a Dios. También fue bendecido con una bella esposa, varios hijos y grandes sucesos profesionales. El ahora nos da su testimonio.
¿ Quiere saber quien es este joven ?
Mel Gibson
El resto de la historia posiblemente ya la conoce, su vida fue inspiración para la película cinematográfica: “ El Hombre Sin Rostro “
Actualmente Mel es admirado por muchos y conocido como un hombre entregado a Dios y un gran ejemplo de coraje sorprendente. Somos muchos los que no conocíamos esta historia, que aunque cruel y triste, al final nos muestra la grandeza del amor y de la fe muy gratificante.
El sacerdote que en aquel momento ayudo a Mel Gibson, fue apenas un instrumento usado por Dios para su recuperación y todo cuanto le sucedió. Dios tiene preparado el instrumento para cada uno de nosotros si confiamos en Él.
Para El nada es imposible.
Creer que no se puede
Cuando era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de ellos eran los animales. Como a otros – luego lo supe - me llamaba la atención el elefante.
Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de peso, tamaño y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.
Se trataba de un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.
El misterio es evidente:
¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye?.
Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los mayores. Pregunté entonces a maestros, padres y tíos por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.
Hice entonces la pregunta obvia:
Si está amaestrado... ¿Por qué lo encadenan?. No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.
Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.
Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta:
"El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy pequeño".
Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo.
La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que seguía... Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.
Este elefante enorme y poderoso no escapa porque CREE QUE NO PUEDE.
El tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que se siente poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar ni a poner a prueba su fuerza otra vez.
Cada uno de nosotros somos un poco como ese elefante: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad.
Vivimos creyendo que un montón de cosas "no podemos" simplemente porque alguna vez probamos y no pudimos.
Grabamos en nuestro recuerdo: No puedo... No puedo y nunca podré. Muchos de nosotros crecimos portando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y nunca más lo volvimos a intentar.
La única manera de saber, es intentar de nuevo poniendo en el intento TODO EL CORAZÓN. Y el momento es AHORA.
martes, 21 de abril de 2009
Ser pobres
Un padre económicamente acomodado, queriendo que su hijo valorara lo que tenía y supiera lo que es ser pobre, lo llevó para que pasara un par de días en el monte con una familia campesina amiga.
Pasaron tres días y dos noches en su vivienda del campo. En el coche, retornando a la ciudad, el padre preguntó a su hijo:
-¿Qué te pareció la experiencia?...
-Buena, contestó el hijo con la mirada puesta en la distancia.
- Y... ¿qué aprendiste?, insistió el padre...
El hijo contestó: Varias cosas:
1. Que nosotros tenemos un perro y ellos tienen cuatro.
2. Nosotros tenemos una piscina con agua estancada que llega a la mitad del jardín... y ellos tienen un río sin fin, de agua cristalina, donde hay pececitos y otras bellezas.
3. Que nosotros compramos faroles costosos para alumbrar nuestro jardín... mientras que ellos se alumbran con las estrellas y la luna.
4. Nuestro patio llega hasta la cerca...y el de ellos llega al horizonte.
5. Que nosotros compramos nuestra comida; ...ellos, siembran y cosechan la suya.
6. Nosotros oímos CDs... Ellos escuchan una constante sinfonía de pajaritos, pericos, ranas, sapos, grillos y otros animalitos....
7. Nosotros cocinamos en vitrocerámica... Ellos, todo lo que comen tiene el precioso sabor del fogón de leña.
8. Para protegernos nosotros vivimos rodeados por un muro, con alarmas.... Ellos viven con sus puertas abiertas, protegidos por la amistad de sus vecinos.
9. Nosotros vivimos conectados al móvil, al ordenador, a la televisión... Ellos, en cambio, están conectados a la vida, al cielo, al sol, al agua, al verde de la montaña, a los animales, a sus siembras, a su familia.
El padre quedó impactado por la profundidad de los pensamientos de su hijo. Entonces el joven terminó:
- ¡Gracias papá, por haberme enseñado lo pobres que somos!
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